La
decisión del ganso migratorio de volar hacia el sur
no
fue realmente una decisión,
tampoco
fue un error...
Cierro
los ojos (las praderas siguen dentro mío)
pero
no se que hacer con esta tormenta de fuego
que
se refleja en mis ojos, aún cerrados...
No
me queda mucho, casi diría nada,
y
el instinto de destino, cocinado en mis entrañas,
se
abre paso...
Solía
seguir una estrella amigable
pero
la han detenido en el Nadir, no me lo explico.
Abro
los ojos, mi andamiaje biológico
parece
en funciones todavía,
debo
correr
debo
volar
Un
Alma en el norte a mi me espera.
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