Aqui
de nuevo con nosotros:
el
niño que se cree poeta, disponiendo palabritas, supuestamente
mágicas x el perímetro de su viejo cuaderno.
Recuerda
cuando era viejo y se olvidaba.
Olvida
lo que le está pasando justo ahora, en que
un
imprevisto rayo le ha partido el mundo en
mil
pedazos.
Mil
luces diferentes, mil visiones.
El
Niño avanza, pero no se da cuenta que sube.
Los
espectros mordizquean su imagen y el les ve hacerlo
Tarda
lo suyo en darse cuenta, pero cerca del final lo siente,
sabe
cierto.
Garabatea
un poema en el cual da a entender
que
al final no hay un final,
y
que todo fragmento
sigue
siendo el Todo. Lisa y llanamente...
El
niño que se cree poeta sonríe ahora al ver
sus
lágrimas secas en el viejo cuaderno,
es
entonces que el equilibrio restaura el Universo.
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